El exagerado enfoque de nuestra cultura en la imagen, la talla y el peso de las personas

Estos últimos meses me he dado cuenta ahora sí que en carne propia el IMPRESIONANTE el enfoque que hay en nuestra cultura sobre "lo maravilloso" que es estar DELGADA, o "lo horripilante" que es estar GORDA (ups, no debí haber escrito "gordo" ya que en la actualidad es casi una "mala palabra", crimen y una ofensa terrible, "sobre peso" se escucha más delicado y sensible, lo siento).

Es una lástima que NO es a la SALUD a lo que se le da principal importancia, publicidad o relevancia, el enfoque o la meta NO es estar SALUDABLE sino simplemente a estar: delgado, verte bien, lo mejor que puedas. Sí, lo sé, es evidente y comprobado científicamente que es más probable que alguien con sobrepeso esté propenso a GRAN número de enfermedades crónicas, problemas cardiovasculares y cáncer que si estuvieras en tu peso ideal, sin embargo es triste ver casos en donde las cosas se confunden o simplemente no importan, donde las prioridades cambian.

Ser "flaquito" no es sinónimo de estar saludable y ser "rellenito" no significa que no cuides tu alimentación o que "te valga" en todos los casos, hay personas que tienen problemas con su metabolismo y otros a lo que médicos llaman "obesidad metabólicamente benigna", así como también hay personas a las que no les importa esto, aman la comida y se auto nombran “goridito(a) feliz”, otros que se dan grandes “atrancones” y luego corren al gimnasio a quemar las calorías para seguir comiendo agusto.  No se trata de una guerra entre gordos y flacos, sino un intento intencional y consciente de hacer lo mejor para nuestros cuerpos siendo buenos administradores de los mismos, de tener interés y respeto por mi prójimo. NO todas las personas delgadas son superficiales, vanidosas, presumidas, ambiciosas, sangronas, groseras o seguras de sí mismas, Así como no todas las personas gordas son flojas, aburridas, indisciplinadas, inseguras, pasivas y desinteresadas. Esas son etiquetas, son personas, son valiosas y su valor va más allá de su imagen.

two women shaking hands against a black backgroun

En los últimos meses he escuchado más de cerca comentarios sobre el peso, ya que estado bajo un tratamiento médico que tiene como efecto secundario “aumento de peso” de forma inusual (aunque no quiero hablar de ello en este momento, sólo antes de continuar quiero dejar claro que de ninguna manera culpo ni responsabilizo en su totalidad a esa medicina el sobrepeso que tengo, ya que de antemano ya tenía varios kilos de más y que debía desde antes de tomarlo, desde antes tuve que haber puesto límites en mis anotojos y disciplinarme en esta área, quiero comentar que con este tratamiento sólo ha sido aún más complicado recuperar mi peso adecuado, ya que he estado sólo aumentando, y espero eso no sea para siempre!).

Lo que me resulta asombroso (y por lo cual cuento mi experiencia personal) es que a la mayoría de los que me ha visto les preocupa más mi sobrepeso que mi salud en general, les "puede" y mencionan cómo mi "imagen" se ha modificado de una drástica manera a sus ojos “para mal”,  no les interesa qué me ha pasado, no es importante para ellos cómo ni por qué estoy así, ni cuánto mejor me siento una vez que me he tratado de otros asuntos de mi salud. Yo también quiero volver a tener mi peso adecuado, eso es obvio.

He recordado más que nunca a amigas que han tenido problemas con su metabolismo, con su glándula tiroides y otros medicamentos que igualmente las "inflaban" más rápido de lo normal, aunque comían mejor que muchos, otras que tenían que tomar hormonas y otros medicamentos que no sé ni pronunciar... Obviamente tampoco les era cómodo andar por ahí pregonando su historial médico, así el mundo sacaba sus conclusiones. Escuché varias ocasiones cómo eran juzgadas como "flojas", "indisciplinadas", "tragonas" (siendo que comían más saludablemente que muchos de nosotros) y jamás nadie se interesó por saber si era algo más. Si las veo o leen esto permítanme decirles que ya he sido juzgada de igual manera, antes me imaginaba cómo se sentían, ahora lo sé, les comprendo mejor.

Por otro lado tengo amigas que principalmente desde el año pasado han tenido un drástico cambio en sus figuras luciendo como muchos les dicen: "estupendas", "delgadísimas", si platicas con ellas o te mueve en su círculos, escucharás de su parte todas las felicitaciones y ánimo que reciben de su familia, amistades y compañeros de trabajo. Varias han recuperado su peso legítimamente, con disciplinas como el ejercicio y haciendo cambios a sus dietas para que sean más saludables a largo plazo, algunas hasta con revisiones y aprobación de sus médicos; es digno de admirar y reconocer su constancia y determinación, me inspiran y son un ejemplo en esa área. Sin embargo hay algunas de ellas que han utilizado métodos peligrosos que afectan otras áreas de su salud e incluso unas de ellas presentan comportamientos dañinos, en momentos de bulimia y otras de anorexia, como sabemos ambas son peligrosas pero ¿a quién le importa?. Hasta hoy no he escuchado a alguien preguntarles:

  • “¿emocionalmente estás bien?
  • ¿te estas revisando con un médico?
  • ¿estas comiendo sanamente?
  • ¿los ejercicios extremos que haces no te ocasionarán otros daños?
  • ¿estás vomitando?  o ¿estás saltando comidas?
  • ¿por qué de repente te importa más tu imagen que tu salud en general?”
  • O POR OTRO LADO:
  • ¿qué te preocupa?
  • ¿estás comiendo compulsivamente?
  • ¿no tendrás otro problema en tu organismo/metabolismo?
  • ¿por qué de repente no te importa tu cuerpo y tu salud?
  • ¿cómo puedo ayudarte?

Obviamente esto también se podría tomar como una ofensa y no es apropiado indagar tanto en algo tan personal como eso, pero AL MENOS los familiares y amigos cercanos SÍ deberían preocuparse y animarles a hacer las cosas bien, por su vida.

Una de ellas ha tenido arritmias y dolor en su pecho por las "pastillas" que se ha tomado para ayudarse en lograr su meta (no sé qué más daños produzcan las anfetaminas pero he escuchado que sí dañan el cuerpo), también cambios en su presión (eso está relacionado también?).

Es GIGANTE el contraste entre un grupo y otro, lo cual resalta y  hace que me dé cuenta que a su vez a las personas tampoco les interesa la manera o la razón por la cual estés bajando de peso, simplemente se admiran, dicen "wow", te aplaudirán y te dirán "qué bien te ves! pasa la receta!". No importa si estás delgado porque estás o estuviste enfermo, porque tienes tantos problemas que hasta el apetito se te ha ido, no importan los métodos si la meta se alcanza, “lo que importa es que estás delgado” parece ser la norma.

Esto es impresionante, doloroso y real. El estrés que se genera por estar delgado o por estar gordo es un plus añadido a la situación.

Nos guste o no vivimos en una cultura centrada en las apariencias, donde el verse joven y DELGADO, y hermoso en el exterior es admirado y promovido, mucho más que cuidar todas tus áreas, incluyendo tu espíritu y tu alma. Es mucho el énfasis en el cuerpo, en la carne.

Muchas veces siento compasión por los niños de hoy, por los adolescentes y jóvenes, todo lo que tienen que enfrentar y vivir. Varias mamás hemos platicado cómo soñamos con un mundo donde el enfoque cambia y se le dan a las apariencias externas la importancia que tienen, donde la salud es más importante a cómo te ves, donde la publicidad, donde ser delgado no se idolatra. Sí, quizá utopías. Es ridículo e irónico que la misma sociedad que alaba tanto la delgadez utilice modelos y actrices delgaditas para promover productos alimenticios que hacen que la gente engorde. Una generación de niños obesos y a su vez una generación con niños que presentan trastornos alimenticios y por otro lado una generación de niños que mueren por desnutrición en pobreza extrema. Grandes contrastes.

Volviendo a la comida, su imagen e importancia leí esta cita de Rick Warren:

"Nuestros cuerpos no fueron diseñados para prosperar con basura procesada. La comida de verdad tiene el poder para darle a su vida de nuevo y más plenamente participar en el propósito para su vida. La razón de hacerlo no es encajar de nuevo en tus jeans o que se te vea bien un vestido (aunque esos son a menudo los efectos secundarios), pero estar despierto a la belleza y el milagro de la vida, para ser capaz de vivir con propósito, amar , servir, conectar y celebrar los dones que Dios le ha dado".

Espero poder ser de ánimo y apoyo para los que tengan problemas con comer DE MÁS así como para los que NO quieren comer, o quieren comer y luego vomitar. Gula, anorexia & bulimia, obsesiones con la imagen o desinterés por el cuerpo, idolatría por la delgadez o idolatría por la comida, exagerado interés en los gustos que puedes dar a tu lengua o exagerado interés en limitar la cantidad de calorías que ingeriste hoy, ambos extremos dañinos, con diferentes resultados pero ambos esclavizan. 

Mientras estemos en este mundo tendremos luchas, pruebas, tentaciones, quizá esta será una área en la cual tendremos que poner atención y rendir nuestros malos hábitos, gula, obsesiones o falta de interés, pero en Dios podemos encontrar libertad, gracia y esperanza, si intentamos pelear la batalla solos no podremos pero en cualquier área que rendimos y solicitamos su ayuda, él puede proveerla abundantemente.

Antes de cerrar quisiera invitarlos a este grupo: ttps://www.facebook.com/groups/RinconSaludable/ ya que siempre es bueno contar con un grupo afín de amigos que te den ánimo y apoyo respetuoso, otras personas que enfrentan luchas/tentaciones similares e intentan apoyarte en el caminar para adquirir mejores hábitos de vida, no tan sólo de imagen.

Este escrito de Elyse Fitzpatrick de “Love to Eat, Hate to eat” es un muy buen recurso en tu diario caminar:

“Tómate un tiempo para pensar cómo manejarás las tentaciones cuando se presenten. Indudablemente que serás tentada a caer en tus viejos hábitos y en las formas que tenías de manejar las dificultades en la vida—¿cómo responderás? Te recomendamos que hagas una lista de los pasos que darás cuando seas tentada. Puedes incluir en esa lista alguno de estos:

  • Imploraré a Dios y le pediré que me ayude, recordando que Él ha prometido que  nunca me dejará o  me abandonará.
  • Enfocaré mis pensamientos en Sus bondades y bendiciones en mi vida.
  • Recordaré que mis viejos deseos o ídolos nunca me han ayudado a encontrar la paz y el gozo.
  • Llamaré a mi compañera de oración y a quien le rindo cuentas y le pediré que ore por mi.
  • De ser posible, me alejaré o me moveré lejos de la cocina hacia otro lugar de la casa (si la tentación está allí).
  • Recordaré que Dios siempre me está mirando y que Él me ama tanto que envió a Su Hijo a morir por mis pecados.
  • Escucharé alguna alabanza o algún corito de las Escrituras y comenzaré a cantar y a dar gracias a Dios por su bondad.
  • Revisaré mis versículos sobre la disciplina al comer y los repasaré.
  • Si ya he comenzado a pecar, me detendré y me arrepentiré. Recordaré que no tengo que seguir por el hecho de haber comenzado. No estoy buscando la perfección, y si me detengo ahora, sé que Dios se complacerá.

¿Te has detenido a pensar en los pasos que puedes incluir en tu plan de contingencia? Si oras al Señor por sabiduría, Él te la dará”

*Este es el libro de donde cito el último párrafo:

 

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