Mostrando las entradas con la etiqueta Soltería. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Soltería. Mostrar todas las entradas

El matrimonio no es el remedio para la soledad

 

El matrimonio no es el
remedio para la soledad


“Me siento sola.” Es un pensamiento recurrente en mi mente y corazón. Lo tenía al estar soltera y quizá te sorprenda escuchar que aún estando felizmente casada (con un hombre que ama a Dios y a mí), es una experiencia que me sigue visitando. Quizá te desconcierte, porque no se esperaría que una esposa cristiana dijera tal cosa.

Esa sensación recurrente me golpea en oleadas, a veces despacio y otras muy fuerte. Si lo has vivido, sabes que es un sentimiento profundo, doloroso y persistente. A veces es vívido y a veces es sólo un espejismo. La necesidad que provoca estos sentimientos está diseñada para que anhelemos a Jesús como amado compañero.

He escuchado a amigas solteras idealizar el matrimonio, creyendo la mentira que un esposo será la solución para su soledad. Quisiera sentarme a conversar este tema con cada una de ellas. Aunque el matrimonio es una gran bendición, una persona jamás te podrá dar la satisfacción completa. No llenará tus vacíos existenciales.

Cristo es la única persona que nunca te defraudará.

Un hombre puede ser un amoroso y comprensivo compañero; puede proveerte seguridad y apoyo. Pero la realidad de una vida de trabajo y actividades demandantes te demostrará que no puedes esperar tener a una persona todo el tiempo cerca de ti. Además, el corazón humano es insaciable. Ningún ser humano es suficiente. Mi esposo no es el remedio para mi soledad. Él no es omnipresente, así que no puede estar en todo momento y lugar conmigo. Habrá ocasiones en que lo necesitaré y no estará ahí, sea emocional o físicamente. El único que puede proveer compañía constante y amor eterno es el infalible, inmutable, omnipresente Dios.

Las mujeres que han enviudado, y las que tienen un matrimonio difícil, pueden conocer esto de primera mano. Amar al esposo no es igual a depender de él como si fuera Dios. Si eres soltera, no creas la fantasía de un matrimonio que resuelve tu soledad y sacie tu sed. Si eres casada, no creas la mentira que la soledad (real o percibida) nunca tocará a tu puerta.

Cristo es la única persona que siempre te llenará.

Todo lo que busques fuera de Él para satisfacerte fallará. Llegará el momento en que te des cuenta que ni tu esposo, ni tus hijos, ni tus amistades podrán llenar tu soledad. Ninguno de ellos es Dios. Cuando dejes de imponer expectativas irrealistas sobre ellos, no sólo descansarás tú, sino que ellos también. Experimentarás menos desilusión y frustración. No buscarás en una persona descanso, consuelo, ni soluciones a los problemas en tu interior.

Para algunas, el matrimonio es la meta de la vida. Pero no debe ser así. El matrimonio es una de las muchas maneras por las cuales Dios nos santifica. Es un centro de entrenamiento contínuo para poner nuestros ojos en Él y acercarnos más a Él. Si eres soltera, comienza a vivir bajo esta verdad: Dios usa tanto la soltería como el matrimonio para que te parezcas más a Cristo. Él es quien puede satisfacer tu soledad. Él sigue siendo la respuesta. Necesitas seguir dependiendo de Él, no de una persona.

La soledad en el matrimonio es provocada en parte porque el estar casada expone de una manera más clara el egoísmo e inseguridad, y los ídolos del corazón. Cristo ofrece esperanza de victoria cuando rendimos cada área de nuestra vida a Él. Tú necesitas menguar para que Él crezca y sea formado en ti. Esta es la única forma confiable de llenarte y mitigar tu soledad.


Hazlo personal. Ya que tenemos claro que el matrimonio no cura la soledad y un hombre no puede salvarnos, ¿qué haremos?. Más que quedarnos nostálgicas, llorando y lamentando, podemos:

  • Acudir a Dios en oración, orando la Palabra. Empieza orando Salmo 25:16-18 de todo corazón: "Vuélvete a mí y tenme piedad, porque estoy solitario y afligido. Las angustias de mi corazón han aumentado; sácame de mis congojas, mi aflicción y mis trabajos, y perdona todos mis pecados".
  • Abrazar sus promesas: Lee Mateo 28:20: "y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo".
  • Memorizar la Palabra: Recuerda que los sentimientos son cambiantes, las emociones son intensas. No te permitas engañar o abrumar. Aférrate a la verdad para que tengas llena tu mente de ella cuando lleguen esos momentos complicados: “No temas, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré, sí, te sostendré con la diestra”. Is. 41:10
  • Buscar ayuda y consejo.  Acércate a personas sabias y abre tu corazón.

Oro que la sensación de vacío que pudiéramos sentir con fiereza en distintas etapas de la vida nos lleve a Él, a la roca más alta, fuerte y disponible. Que las relaciones que tengamos sean santificadas; que caminemos en amor, humildad, sencillez de corazón, agradecimiento y dependencia solamente a Cristo, manantial de vida, el único que satisfacerá la sed de compañía, amor y comprensión. Enfoquémonos diariamente, preguntándonos: ¿En qué me centraré hoy? ¿En mi sentimiento de soledad o en Cristo y lo eterno? Esto marcará la diferencia.

----¡Déjanos tu comentario y únete a la conversación!----

Artículo escrito por Reyna Orozco Meraz para el Ministerio Aviva Nuestros Corazones ® www.avivanuestroscorazones.com

El material publicado en esta página se encuentra disponible para ser compartido gratuitamente, en cuyo caso, agradecemos su integridad al citar la fuente en respeto a nuestros derechos de autor.

https://www.avivanuestroscorazones.com/mujer-verdadera/blog/el-matrimonio-no-es-el-remedio-para-la-soledad/



¿Por qué no me quería casar?

 

¿Por qué no me quería casar?



Debo confesarte que mis ideas sobre matrimonio eran todo, menos verdaderas, buenas o bíblicas. Según yo, nunca me iba a casar, simplemente no era uno de mis planes, sueños o aspiraciones. ¿Qué pasó conmigo?, ¿Por qué pensaba así?

Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto. - Ro. 12:2.

Entre más escucho a esta generación, de jóvenes, adolescentes e incluso niñas, me doy cuenta que yo no era la única en pensar eso, cada vez es más común escuchar a mujeres decir: “no me quiero casar”. Pareciera que el sueño de las pequeñas de “encontrar una pareja y ser felices para siempre” ha quedado en el pasado, ahora lo común es escuchar la proclamación: “no necesito a nadie”. ¿Por qué?

Alguna vez te has puesto a pensar ¿qué voces son las que influyen y aconsejan tu definición del matrimonio? Es muy importante plantearnos este tipo de preguntas, ya que nos harán cuestionar cuál es el fundamento en el que estamos colocando nuestras ideas. Las ideas que abrazamos son importantes pues son las que dan forma a nuestra percepción del mundo. Tus creencias repercuten en tu soltería o tu matrimonio.
¿Quién define lo que crees, la Palabra de Dios o la cultura?

Películas, series, libros, opiniones diversas y muchos fracasos matrimoniales a mi alrededor dieron forma a mi definición de matrimonio. Como podrás imaginar, todo eso tuvo unas repercusiones muy fuertes en mi manera de conducirme y opinar sobre el tema. Nunca me percaté de cómo fui adoctrinada sobre ello hasta considerarlo seriamente.

Sabemos que el matrimonio no es la voluntad de Dios para todos, no es la meta, ni lo que define o da sentido a una vida, tampoco la fuente de la felicidad, no es mejor el que se casa que el que se queda soltero, ése no es el punto aquí. El propósito de este artículo no es convencerte de casarte, ni idealizar el matrimonio, lo que intento es invitarte a hacer una pausa y reflexionar en el por qué es cada vez más común que no querer casarse e invitarte a transformar tu pensamiento a la verdad bíblica, también quiero recordarte que el centro de un buen matrimonio es Cristo.

Si también creciste en una cultura rodeada de malos ejemplos matrimoniales, los cuales lucían como algo de lo cual huir, en lugar de algo deseable a lo cual aspirar o respetar, sabes que esto afecta y mucho. Piensa un poco e intenta recordar: ¿Cuándo fue la última vez que escuchaste o viste en una serie, película o medio de comunicación o una pareja casada, que conozcas en persona, que honrara la importancia del pacto matrimonial?Debo confesarte que mis ideas sobre matrimonio eran todo, menos verdaderas, buenas o bíblicas. Según yo, nunca me iba a casar, simplemente no era uno de mis planes, sueños o aspiraciones. ¿Qué pasó conmigo?, ¿Por qué pensaba así?

Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto. - Ro. 12:2.

Entre más escucho a esta generación, de jóvenes, adolescentes e incluso niñas, me doy cuenta que yo no era la única en pensar eso, cada vez es más común escuchar a mujeres decir: “no me quiero casar”. Pareciera que el sueño de las pequeñas de “encontrar una pareja y ser felices para siempre” ha quedado en el pasado, ahora lo común es escuchar la proclamación: “no necesito a nadie”. ¿Por qué?

Alguna vez te has puesto a pensar ¿qué voces son las que influyen y aconsejan tu definición del matrimonio? Es muy importante plantearnos este tipo de preguntas, ya que nos harán cuestionar cuál es el fundamento en el que estamos colocando nuestras ideas. Las ideas que abrazamos son importantes pues son las que dan forma a nuestra percepción del mundo. Tus creencias repercuten en tu soltería o tu matrimonio.
¿Quién define lo que crees, la Palabra de Dios o la cultura?

Películas, series, libros, opiniones diversas y muchos fracasos matrimoniales a mi alrededor dieron forma a mi definición de matrimonio. Como podrás imaginar, todo eso tuvo unas repercusiones muy fuertes en mi manera de conducirme y opinar sobre el tema. Nunca me percaté de cómo fui adoctrinada sobre ello hasta considerarlo seriamente.

Sabemos que el matrimonio no es la voluntad de Dios para todos, no es la meta, ni lo que define o da sentido a una vida, tampoco la fuente de la felicidad, no es mejor el que se casa que el que se queda soltero, ése no es el punto aquí. El propósito de este artículo no es convencerte de casarte, ni idealizar el matrimonio, lo que intento es invitarte a hacer una pausa y reflexionar en el por qué es cada vez más común que no querer casarse e invitarte a transformar tu pensamiento a la verdad bíblica, también quiero recordarte que el centro de un buen matrimonio es Cristo.

Si también creciste en una cultura rodeada de malos ejemplos matrimoniales, los cuales lucían como algo de lo cual huir, en lugar de algo deseable a lo cual aspirar o respetar, sabes que esto afecta y mucho. Piensa un poco e intenta recordar: ¿Cuándo fue la última vez que escuchaste o viste en una serie, película o medio de comunicación o una pareja casada, que conozcas en persona, que honrara la importancia del pacto matrimonial?


Lamentablemente durante mis años de soltería llené mi mente de ideas distorsionadas que promovieron bastante mi aversión hacia el matrimonio, te comparto algunas de ellas:

  • Idealización de la soltería, la idea de que “los solteros son más felices”.
  • Una promoción exagerada y exaltación del ser independiente, en lugar de promover la interdependencia. La idea de que “la soltería es libertad y la libertad es felicidad, el matrimonio te roba eso.”
  • Miedo al estancamiento“Al casarte te estancas, te aburres, amarras, atas”. Es raro que alguien te mencione que el amor crece, aprendes y maduras, que aún eres libre, pero decides y quieres permanecer en él.
  • Promoción de la promiscuidad. La idea de “puedes vivir tu sexualidad, sin ningún compromiso, cuando quieras y con cuantos quieras, no es necesario casarse para hacerlo”. Lo cual ha traído tanto dolor, enfermedades y decadencia social.
  • Difusión del matrimonio como arcaico, innecesario, no deseable, algo de lo que hay que huir, como un “estorbo” (la idea de “el matrimonio es para viejos, no está de moda, ya es cosa del pasado”).
  • El mensaje de no necesitas un hombre para ser mamá, puedes tenerlo sola, por otros medios, o adoptar (como si los hijos fueran accesorios).
  • El materialismo como meta superior (“la idea de que el soltero tiene más y disfruta más”, pues tienes más dinero para ti, para viajar y comprar lo que quieras si eres soltero, que si te casas y formas una familia).

Todo esto, mezclado con las quejas de personas casadas fue la combinación perfecta para no desear casarme, todos los argumentos opacaron lo bueno de compartir la vida con alguien, incluso ni siquiera recordaba ni consideraba que el matrimonio era una idea divina. Sí, el pecado destruye relaciones, ensucia la hermosura del diseño original, pero en Cristo hay gracia, redención y esperanza. Puedes renovar tu mente (Ro.12:2).

El principal problema con estas ideas que son ampliamente promovidas, es que sólo son ciertas si la felicidad se alcanzara al satisfacer el mayor número de deseos egoístas que mi corazón pueda concebir. Pero esto no es cierto en el Evangelio, nuestro Creador que nos conoce mejor, sabe que hay más felicidad y realización al compartir mi vida con otros, al invertir mi vida en beneficio de alguien más, que hay más bienaventuranza al dar que al recibir; que obtendremos mayor crecimiento espiritual, y mayor gozo en esta vida y en la eternidad, si salimos de nosotras mismas y vivimos para los demás. Y para lograr esto, el matrimonio y la familia son un maravilloso instrumento del Señor.


Si eres soltera te invito a observar cautelosamente de dónde viene tu definición de matrimonio y si eres casada te invito a considerar el ejemplo que das con tu vida y recordar la repercusión que tiene en la siguiente generación, trayendo luz, esperanza y vida… o todo lo contrario.


Solteras y casadas, recordemos que: El matrimonio es un pacto digno de honor y respeto, que la Palabra de Dios dicte nuestras ideas sobre el matrimonio, no la cultura.
 

DÍA 25. Hacer el Viaje de los 30 días a través del Manifiesto de una Mujer Verdadera te ayuda a comprender la belleza del pacto matrimonial.

----¡Déjanos tu comentario y únete a la conversación!----

Artículo escrito por Reyna Orozco Meraz para el Ministerio Aviva Nuestros Corazones ® www.avivanuestroscorazones.com

El material publicado en esta página se encuentra disponible para ser compartido gratuitamente, en cuyo caso, agradecemos su integridad al citar la fuente en respeto a nuestros derechos de autor.

https://www.avivanuestroscorazones.com/mujer-verdadera/blog/por-que-no-me-queria-casar/


Related Posts with Thumbnails