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Reseña del libro ¡No te compares!

 

Reseña del libro ¡No te compares!



En este artículo deseo introducirte al contenido del libro «¡No te compares!» por Shannon Popkin, de Editorial Portavoz; un estudio bíblico de 6 semanas. Este libro trata de manera profunda sobre las: «Lecciones de Jesús para aprender a vivir libres de la tiranía del yo y del mundo obsesionado con la comparación y la competencia» (Descarga una muestra gratis del libro aquí). Antes de contarte más, me gustaría que escucharas algunos de mis pensamientos y de otras mujeres que hemos tenido contacto con el estudio:

«¿Compararme yo? ¿Competir? No lo creo...este libro en definitiva no es para mí». «Reconozco que tengo otros problemas y pecados, pero ni “la comparación, ni la competencia” me son un “problema serio”». «Tengo mi identidad firme en Cristo, quizá este sea un material motivador o útil para nuevos creyentes, y no tanto para mí».

Sí, esos son algunos de los comentarios recurrentes en algunas mujeres que hemos tomado este estudio por primera vez, pero luego de terminarlo, nuestra opinión ahora es diferente y llena de empatía para quienes buscan este recurso reconociendo su gran necesidad de ayuda y encontrando gozo y libertad al terminarlo.

Ya sea que sepas que necesitas examinarte y crecer en esta área, o que aún no te hayas dado cuenta, encontrarás en estas páginas una herramienta de gracia y misericordia que te ayudará a abrir los ojos al pecado oculto del corazón. Esta es una guía oportuna para eliminar tantos patrones nocivos de pensamiento que tenemos arraigados, para entonces, reemplazarlos con Su verdad.

Cuando abrazas las lecciones instructivas de Jesús, aprendes sobre el revolucionario reino de Cristo; donde las reglas del mundo no aplican, pues son contraculturales, superiores y perfectas. Esas lecciones contrastan de manera evidente la manera de comparar del mundo:

  1. Los primeros serán los últimos.
  2. El más grande entre ustedes será el que sirve.
  3. El que se exalta será humillado.

Estas declaraciones de Jesús fueron diseñadas para quedar grabadas en la mente de las personas y ayudarlas a replantear su manera de ver el mundo y la vida, siendo vigentes hasta el día de hoy.

Cada capítulo se divide en varias lecciones que comienzan con un pasaje bíblico, cada lección concluye con una meditación que condensa la verdad enseñada, y hay aplicaciones prácticas y preguntas para estudio bíblico personal. El libro contiene una guía de líder que es muy útil si deseas llevar el estudio a un grupo de mujeres de tu comunidad o iglesia. Es un estudio escrito en forma conversacional, profundo en contenido, y amigable y sencillo de organizar y compartir, aun si no tienes mucha experiencia.

Te animo a que consideres tomar este estudio y aprendas cómo Jesús respondió a personas que:

  1. Estaban más ocupadas en compararse que en entregarse.
  2. Comparaban su pecado con el pecado de otros (uno de mis capítulos favoritos).
  3. Comparaban su riqueza y sus posesiones.
  4. Comparaban su apariencia.
  5. Comparaban su servicio a Dios (otro capítulo favorito).
  6. Comparaban su estatus o posición social.

El contenido es útil para mujeres de cualquier edad y estado civil. Es muy recomendable llevarlo en un grupo mixto en diferentes etapas de vida; hay mucha riqueza al unir adolescentes, jóvenes, mujeres de mediana edad y también abuelitas. También puede usarse en sesiones de consejería bíblica.

Ya sea que lo tomes para ti o desees ayudar a alguien más también, considera sumergirte para ayudarte a vivir:

  • libre de inseguridad;
  • libre de celos y envidia;
  • libre del aguijón de no dar la talla;
  • libre del egocentrismo;
  • libre de la lucha incesante de sobrepasar a otros o ser la primera;
  • libre para ser la persona única que Dios quiso que fueras.

Es mi oración que compres un ejemplar de este libro y abraces las lecciones de Jesús para que puedas ser libre para animar y alentar a otros; y libre para dar de ti y servir a otros con gozo. Te invito a que puedas hacerlo acompañada de una amiga con la cual puedas compartir este proceso, y juntas seguir Sus pisadas.

Me uno al anhelo de Shannon Popkin para ti: «Cuando andamos con Jesús, entregando lo que somos y lo que tenemos, y nos inclinamos para servirnos unas a otras, dejamos de preocuparnos por dar la talla. Cuando de manera colectiva nos servimos unas a otras, ofrecemos a las demás un lugar al cual pertenecer. Esa vida es lo que yo anhelo y es lo que quiero para ti también. Porque vivir para dar con generosidad es la manera en que Jesús restaura nuestra libertad, nuestra confianza y nuestro gozo».[1]

Estoy expectante de seguir escuchando testimonios de cómo cambia una vida cuando decide seguir las pisadas de Jesús, en humildad. Busca el hashtag #LibroNoTeCompares para leer frases, artículos y recursos relacionados con el libro. Úsalo también al compartir sobre tu lectura. Espero que al hacer este estudio puedas madurar y menguar, sirviendo a otras en el proceso. 

Participa en el sorteo

[1]“¡No te compares!” porShannon Popkin, Editorial Portavoz, 2020, p. 223.

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Artículo escrito por Reyna Orozco Meraz para el Ministerio Aviva Nuestros Corazones ® www.avivanuestroscorazones.com

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Reseña del libro Esperanza en medio del dolor

 

Reseña del libro Esperanza
en medio del dolor



¿Cómo conservar la esperanza en medio del sufrimiento, enfrentando dolor crónico o de las duras circunstancias que nos hacen sentir atrapadas y no cambian? Quizá tú o alguien a quien amas está enfrentando lo inimaginable y parece no existir esperanza. ¿Qué hacer?¿Qué decir? ¿Cómo ayudar? Leí este libro en cuanto fue publicado, fue un regalo que desconocía cuánto necesitaba, pensé que ya estaba experimentando «suficiente dolor» pero no tenía ni idea del que vendría después a mi vida (y ¡quizá aún me falte!). Dios me estaba preparando (y lo sigue haciendo).

«Esta esperanza es un ancla firme y confiable para el alma...» Hebreos 6:19

Espero que tú también encuentres ánimo en el libro «Esperanza en medio del dolor» (disponible ya en español y en inglés), escrito por Kristen Wetherell y Sarah Walton. Las autoras han sido de inspiración y aliento para mi, pues me han apuntado a Cristo y Su Palabra. Cuando ves sus fotografías, jóvenes, hermosas y sonrientes, no te imaginas ni por un momento los oscuros valles que han tenido que atravesar (¡y que aún siguen caminando ahí!). La sabiduría y madurez que han adquirido en la tormenta les ha equipado para consolar. La primera vez que escuché a Sarah hablar, no podía parar de llorar. Dios la usó de una forma inesperada para traer esperanza y consuelo a mi alma. El dolor te hace sensible al sufrimiento de los demás. 

 

El libro, no es un testimonio de su pasado, de su «milagro de sanidad» o «una colección de anécdotas de una prueba superada», sino es un relato continuo de cómo siguen aferrándose a la esperanza que da el Evangelio en medio del dolor y la enfermedad. 

Es necesario que aprendamos a poner nuestras circunstancias a la luz de la Palabra, para verlas con los ojos correctos y que sometamos nuestras vivencias ante el gran panorama divino, sobre todo las dolorosas. Sin una teología correcta del sufrimiento no podremos resistir, seremos movidos de un lado a otro, en pensamientos y sentimientos, sin tener un ancla firme que nos sostenga en un mar de inestabilidad.

Si necesitas recordar cómo aferrarte al Evangelio en medio del sufrimiento (físico o emocional), este libro es para ti. En 30 reflexiones bíblicas cortas, ellas abren su corazón de una manera transparente, cruda y vulnerable sobre las pruebas que han enfrentado, al mismo tiempo que la esperanza de Dios las ha sostenido. 

Varios recursos populares y no bíblicos sobre la enfermedad, terminan por hacerte sentir más triste al decir mentiras como estas: «si no sanas es porqueno tienes la suficiente fe para sanar», «no has orado/ayunado lo suficiente», «todo depende de tu actitud y las ganas que le pongas», «tan sólo visualízate sana». Contenidos seculares de «autoayuda» te hacen promesas huecas de que «todo estará bien» y «pronto pasará». Al sufrir, no necesitas más cosas con las cuales desilusionarte, necesitas que te hablen con verdad. 

Estoy agradecida de que tengamos recursos sobre el sufrimiento que sean bíblicos y prácticos. Fui exhortada a ser fiel a pesar y del dolor y en medio de él, de manera cálida y empática. En sus páginas encontramos no solo una historia sincera o un listado de consejos prácticos, sino verdades fuertes para sostenernos en medio de lo caótico. 

Al ser llevada directo a la Palabra, a través de escritos cortos y digeribles, encontrarás reflexiones bíblicas, preguntas y oraciones breves, así como un espacio para que puedas escribir tus propias meditaciones (tipo «diario»). Serás reconfortada, comprendida y retada a no negar, ignorar o desperdiciar tu sufrimiento, sino usarlo y rendirlo todo para la gloria de Dios. Te animo a leer o compartir este material a personas que están experimentando dolor, sobre todo por enfermedad (temporal o permanente). 

Te comparto algunas frases del libro:

  • Lo que necesito, y lo que tú necesitas, es la verdad acerca de Jesucristo, porque nuestro sufrimiento solo tiene sentido cuando nos vemos a nosotras mismas a la luz del evangelio. Y solo así podremos vivir con esperanza.
  • La realidad es que el dolor físico o emocional, especialmente cuando es crónico, tiende a eliminar las máscaras que solemos usar, dejando nuestros corazones al descubierto y amenazando nuestra autosuficiencia.
  • Cuando somos humilladas y dependemos completamente del Señor mientras atravesamos nuestro desierto, Él nos enseña a recordar, incluso en tiempos de comodidad y abundancia, que lo que más necesitamos no es nuestra propia fuerza o sabiduría, sino Su fidelidad y Su poder.
  • El dolor nunca es placentero, pero nada puede compararse al dolor de una eternidad sin Dios. Así que mi dolor hoy es solo una pequeña muestra de aquello de lo cual he sido salvada. ¿Cuánto más podremos captar la hermosa y gloriosa promesa de una eternidad con nuestro Salvador, libre de dolor, cuando tenemos un recordatorio diario de aquello de lo cual hemos sido salvadas?. Esta verdad del evangelio es tu seguridad y confianza cuando las presiones del sufrimiento parezcan demasiado grandes e imposibles de soportar.
  • Necesitamos el evangelio de Dios para sufrir bien. Lo necesitamos cada día, y nunca más que cuando la vida duele. Mientras más lo entendamos, y mientras más lo recordemos, más precioso será para nosotros. Sin el evangelio, el sufrimiento no tiene sentido (¡y este libro tampoco!). El evangelio es lo único que puede transformar nuestro sufrimiento.
Dios no solo quiere librarte de tu dolor, sino que tengas esperanza en medio de tu dolor. Nos cuesta ver esta esperanza cuando estamos enfrentando los momentos más duros de nuestra vida, pero esa esperanza es nuestra en Jesucristo, ¡y es maravillosa!

1 Lee sus artículos en español en los enlaces de autoras de los blogs Mujer Verdadera y Maestra Verdadera de Aviva Nuestros Corazones. También hay una serie de 3 días en Revive Our Hearts disponible en inglés, cuando esté disponible en español, la encontrarás en el podcast de la página.
2  Esperanza en Medio del Dolor. Poiema Publicaciones por Kristen Wetherell y Sarah Walton Medellín, 2018.
3 Posición 225 en Kindle.
4 Posición 579 en Kindle.
5 Posición 2299 en Kindle.
6 Posición 593 en Kindle.
7 Posición 555 en Kindle.

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Artículo escrito por Reyna Orozco Meraz para el Ministerio Aviva Nuestros Corazones ® www.avivanuestroscorazones.com

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¿Cómo suena el agradecimiento?

 

¿Cómo suena el agradecimiento?

Por: Reyna Orozco Meraz.


Es fácil reconocer a una persona quejumbrosa, su sonido es escandaloso, desagradable y muy peculiar; además, es común que ahuyente a las personas alrededor, o peor aún, que las contagie de su negatividad. Una de las series favoritas de mi hija pequeña, sobre el agradecimiento es «La bendición de las espinas», la hemos escuchado decenas de veces desde que era pequeñita, casi se la aprende de memoria y nos ha dado siempre muchos temas para hablar. 

Un día, pensamos en lo mal que se escucha la queja y lo fácil que es quejarse y nos preguntamos: «si el agradecimiento tiene un sonido ¿cómo se escucha?». Luego, haciendo un viaje por la Palabra pude meditar y comentar con ella un poco más sobre cómo suena el agradecimiento: 


Descarga tarjetas de agradecimiento aquí

https://www.avivanuestroscorazones.com/media/protected/El_agradecimiento-Tarjetas.pdf


Suena a ...

  • ... gozo, a oración, a vivir en Su voluntad. «Estad siempre gozosos; orad sin cesar; dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para vosotros en Cristo Jesús» 1 Tesalonicenses 5:16-18.
  • .... confianza, a paz. «Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús» Filipenses 4:6-7.
  • … victoria. «Pero a Dios gracias, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo» 1 Corintios 15:57.
  • … continuamente «Y han de estar presentes cada mañana para dar gracias y para alabar al Señor, y asimismo por la noche» 1 Crónicas 23:30.
  • … alabanzas y cantos. «Ahora pues, Dios nuestro, te damos gracias y alabamos tu glorioso nombre» 1 Crónicas 29:13. «Daré gracias al Señor conforme a su justicia, y cantaré alabanzas al nombre del Señor, el Altísimo» Salmos 7:17. «Designó a algunos que cantaran al Señor y a algunos que le alabaran en vestiduras santas, conforme salían delante del ejército y que dijeran: Dad gracias al Señor, porque para siempre es su misericordia» 2 Crónicas 20:21.
  • ... fuerza, a regocijo. «El Señor es mi fuerza y mi escudo; en Él confía mi corazón, y soy socorrido; por tanto, mi corazón se regocija, y le daré gracias con mi cántico» Salmos 28:7.
  • … unidad. En la gran congregación te daré gracias; entre mucha gente te alabaré» Salmos 35:18. 
  • … tener humildad y derramarse ante Dios. «Me acuerdo de estas cosas y derramo mi alma dentro de mí; de cómo iba yo con la multitud y la guiaba hasta la casa de Dios, con voz de alegría y de acción de gracias, con la muchedumbre en fiesta» Salmos 42:4.
  • … sacrificio, honra y orden. «El que ofrece sacrificio de acción de gracias me honra; y al que ordena bien su camino, le mostraré la salvación de Dios» Salmos 50:23.
  • … invocarle a Él. «Dad gracias al Señor, invocad su nombre; dad a conocer sus obras entre los pueblos» 1 Crónicas 16:8.
  • … dar a conocer a otros de Él. «Proclamando con voz de acción de gracias y contando todas tus maravillas»Salmos 26:7.
  • ... Su libertad. «Saca mi alma de la prisión, para que yo dé gracias a tu nombre; los justos me rodearán, porque tú me colmarás de bendiciones» Salmos 142:7.
  • … Su misericordia y bondad. «Dad gracias al Señor, porque Él es bueno; porque para siempre es su misericordia» 1 Crónicas 16:34. «¡Aleluya! Dad gracias al Señor, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia» Salmos 106:1. «Den gracias al Señor por su misericordia y por sus maravillas para con los hijos de los hombres» Salmos 107:21.
  • … sacrificios. «Ofrezcan también sacrificios de acción de gracias y pregonen sus obras con cantos de júbilo» Salmos 107:22.
  • … Sus maravillas. «Den gracias al Señor por su misericordia y por sus maravillas para con los hijos de los hombres» Salmos 107:31.
  • … Su respuesta. «Te daré gracias porque me has respondido, y has sido mi salvación» Salmos 118:21.
  • … rectitud. «Con rectitud de corazón te daré gracias, al aprender tus justos juicios» Salmos 119:7. «Ciertamente los justos darán gracias a tu nombre, y los rectos morarán en tu presencia» Salmos 140:13.
  • … pasar un legado piadoso de agradecimiento a los demás. «Y nosotros, pueblo tuyo y ovejas de tu prado, te daremos gracias para siempre; a todas las generaciones hablaremos de tu alabanza» Salmos 79:13.
  • … vida. «Porque no hay en la muerte memoria de ti; en el Seol, ¿quién te dará gracias?» Salmos 6:5.

Si estás leyendo esto, significa que respiras, estás viva, ¡tienes oportunidad!, no solamente puedes escuchar y disfrutar el agradecimiento de otros, sino también expresarlo. ¡Demos gracias a Dios en todo y también a los demás! Te invito a tener a la mano estos versículos, imprimirlos e incluso memorizarlos. Te invito a cuidar el sonido de tu vida.

El agradecimiento suena bien, suena a Él.

Que nuestras vidas sean un amplificador de sonido de la grandeza y bondad de Jesucristo.

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Agradece los regalos inesperados

 

Agradece los regalos inesperados


Tengo una hija a la cual le encantan los regalos, sobre todo si involucran instrumentos musicales, material de arte, muñecos de peluche y libros. Me da mucha ternura ver el entusiasmo que irradia cuando se aproxima su cumpleaños, pues sabe que le obsequiaremos algo. La he visto casi estallar de la emoción al abrir un regalo especial y también he visto su decepción cuando no ha recibido lo que quería. 

Hay muchos regalos que pedimos, anhelamos y que jamás llegarán; también hay muchos otros que no pedimos ni deseamos y aún así, para nuestra sorpresa, han llegado...

¿Puedes recordar algún regalo que de niña hayas deseado mucho y que no hayas recibido? ¿Querías algún juguete que todas las niñas tenían pero tú no? ¿Recuerdas la expectativa y la desilusión al no recibirlo? Imagina que hoy nos sentamos juntas y hablamos sobre esos regalos que anhelabas tanto de niña y también sobre las actuales peticiones de tu corazón; esas que no has obtenido y que parecen inalcanzables, pues no se pueden comprar con dinero. Y luego comparemos todos esos sueños con la realidad… ¡Oh, la realidad!... Quizá nos parezca mejor o peor, pero segura estoy que es justo esa «realidad» es la que Dios sabe que necesitamos.

«… vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes que vosotros le pidáis» Mateo 6:8 LBLA.

Una mamá puede ver y escuchar lo evidente, lo que su hija quiere, pero no puede ver más allá de lo que sabe en el corto plazo, no sabe lo que sucederá dentro de su pequeña cuando le de lo que tanto pide. Me pregunto cómo nos ve Dios en esos tiempos de añoranza, de espera, de oraciones llenas de solicitudes y requerimientos. Hay peticiones «sencillas», hay otras que involucran muchas lágrimas, clamor y lamento. Él es un Padre perfecto y el único que conoce a profundidad lo que nuestro corazón anhela y lo que en realidad necesita. Él puede ver más allá y en su gran bondad, nos dará lo que necesitamos.

Muchas veces Dios me ha enviado regalos inesperados, dolorosos, agobiantes, situaciones que me llevan al límite; situaciones o cosas pues jamás pedí, anhelé o imaginé. Hay etapas en la vida donde recibes una sorpresa tras otra. Y quizá como yo, también has dicho: «Es suficiente, creo que así está bien, ¡no necesito más!». Pero en la vida las «sorpresas» y ese tipo de «regalos» siguen llegando. 

No conozco personas que disfruten o pidan enfermedad, luchas, pruebas, desilusiones, traición, carencias, desaliento. Nadie le desea a otra persona un valle de lágrimas, un desierto de soledad, pérdidas o fracaso. Sin embargo, a veces Dios nos pone justo ahí, porque sabe que es el mejor regalo que nos puede dar. Él sabe que lo necesitamos para hacer crecer nuestra fe, transformar nuestro corazón, mostrarnos compasión e imprimir lecciones inolvidables que nos hagan buscarle sólo a Él y no sólo ir tras sus bendiciones.

«Y te acordarás de todo el camino por donde el SEÑOR tu Dios te ha traído por el desierto durante estos cuarenta años, para humillarte, probándote, a fin de saber lo que había en tu corazón, si guardarías o no sus mandamientos» Deuteronomio 8:2 

¿Le seguiremos? ¿Confiaremos? ¿Esperaremos? ¿Obedeceremos? Si estamos en un lugar o situación de vida donde no deseábamos estar, recordemos quién nos ha traído ahí. Si creemos que «es demasiado el tiempo y que ya no podemos más», recordemos que Él nos acompaña en cada proceso con un propósito eterno, en todo momento y en cada dolorosa bendición. No olvides que detrás de cada «regalo inesperado» hay amor. Abraza las lecciones y bendiciones que a veces vienen envueltas en dolor y aflicción.

Es mi oración que entre la espera de nuestras peticiones y la entrega de «situaciones inesperadas», procuremos que Dios nos encuentre fieles, con corazones flexibles y agradecidos ante su voluntad.


Hazlo personal:

Ora y dile en tus palabras a Dios: «Por favor, dame justo lo que necesito, no lo que tanto pido o quiero. Ayúdame a tener un corazón agradecido y fiel, en medio de todo, dirige mi voluntad conforme a la tuya y ayudame a agradecer en medio de todo».

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¿Cómo mantener la esperanza en medio del dolor?

 

¿Cómo mantener la esperanza
en medio del dolor?



Es más fácil escribir sobre el dolor cuando ya ha terminado. Cuando solo es un recuerdo distante, y la herida ya cicatrizó. Cuando parece una historia lejana y ya disfrutas tu «tan añorado final feliz». Pero, ¿cómo mantener la esperanza cuando se está en medio de la aflicción? ¿Cómo seguir adelante cuando todo duele tanto? ¿Cómo enfrentar otro día cuando prefirieres ya no vivir? ¡Confiando en Cristo! Es la única manera. Es en medio del dolor cuando debemos retener la fe y la esperanza, pues es cuando más se necesita. Justo ahí estoy, ¿Y tú?

Abraza las verdades de la Palabra de Dios

No le deseo a nadie visitar ese pozo frío, lleno de confusión, desilusiones, pérdidas, escasez, lágrimas, enfermedad, confusión y soledad... ¿Por qué permite Dios que pasemos por pruebas tan intensas y que seamos asfixiados por situaciones que sentimos no podremos superar?

¿Por qué te abates, alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, pues he de alabarle otra vez por la salvación de su presencia. Salmo 42:5 LBLA.

Se dice que si no has experimentado circunstancias difíciles, sólo sigas viviendo. En este mundo caído, seguramente tú o alguien que amas se encuentra sufriendo hoy. Esto es lo que puedes hacer: Prepararte. Abraza las verdades eternas de la Palabra de Dios, quien sostendrá tu vida cuando sientas que tienes rota cada parte de tu cuerpo, alma o corazón. Anima a tu alma a esperar, alabar y confiar en Él.

Sabes de lo que hablo si ya has llorado en ese solitario y oscuro lugar, donde piensas que el sufrimiento jamás se irá. Hay pronósticos que no son fáciles de digerir. Una espiral de dolor físico que lleva al dolor emocional, y dolor emocional que te lleva al dolor físico. Cuando te preguntas, ¿acaso así será cada día de mi vida a partir de hoy? Sólo sigue viviendo. Aún cuando el fuego apremie, recuerda Su bondad.


Descansa en la soberanía de Dios

Pudieras preguntarte: «¿Cómo permanecer en pie cuando acaban de sepultar a mi ser querido? ¿Cómo mantener la calma cuando fui desalojado de casa y no sé si mi familia comerá hoy? ¿Cómo concebir que los malos parecen conseguir todo sin dificultad y yo no... aunque me he esforzado hasta agotar mis fuerzas y recursos? ¿Qué hacer cuando me acabo de dar cuenta que mi pareja me ha sido infiel? ¿Cómo reaccionar cuando mis hijos han cometido algo vergonzoso e inmencionable? ¿Cómo volver a confiar cuando me han traicionado y cuando los que se supone que deben amarme, me desprecian? ¿Qué hacer cuando mis anhelos son insatisfechos?, ¿cuando deseo tanto tener un hijo y la cuna permanece vacía?, ¿cuando quisiera casarme y sigo soltera? ¿Cómo pensar en el futuro cuando el pronóstico de mi enfermedad es permanente, terminal?»

En la vida, muchas respuestas a nuestras preguntas quedarán sin resolver. Muchos asuntos permanecerán como un misterio. Es por eso que si hoy te preguntas: ¿por qué? Es momento de recordar que puedes descansar en la soberanía de Dios. Sigue confiando.

No digo esto desde mi «lugar cómodo y feliz» Escribo estas palabras desde el horno que me tocó visitar y con lágrimas en los ojos. El dolor en mi cuerpo aún no pasa, si bien, sólo Dios sabe si terminará. Cuando siento el intenso calor de la prueba quemarme, recuerdo este versículo en Daniel 3:17

«Ciertamente nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiente; y de tu mano, oh rey, nos librará. Pero si no lo hace, has de saber, oh rey, que no serviremos a tus dioses ni adoraremos la estatua de oro que has levantado.»

Esas fueron las valientes y sabias palabras de Sadrac, Mesac y Abed-nego cuando el Rey Nabucodonosor se llenó de furor, y demudó su semblante contra ellos. Quiero ese tipo de fe. Aún si Él no respondiera como yo quisiera. Que Él me llene de esperanza cuando mi corazón esté triste y cuando el pronóstico terrenal es de un dolor que no se irá de este cuerpo mortal. Su gran misericordia y bondad sigue siendo suficiente para sostener mi vida en medio del dolor.

para que la prueba de vuestra fe, más preciosa que el oro que perece, aunque probado por fuego, sea hallada que resulta en alabanza, gloria y honor en la revelación de Jesucristo. 1 Pedro 1:7 LBLA

Anhelo permanecer fiel, que esa esperanza eterna me haga permanecer con los ojos puestos en Jesús y en la meta: una eternidad con Él. Él es más que un refugio y consuelo en la aflicción, Él lo es todo. Corramos a Sus poderosos brazos de amor, no hay otros que nos puedan sostener. La vida continuará con todo tipo de aflicciones imposibles de evitar, pero Dios es suficiente para acompañarnos en medio de todo.

Continuaremos enfrentando tormentas y pruebas, pudiéramos perderlo todo, pero nunca Su amor eterno, ¡nada ni nadie nos lo quitará!*. En Cristo, lo que define nuestra vida no puede ser arrebatado por ningún tipo de dolor o circunstancia. Su gracia es la que nos sostiene cuando nada parece tener sentido (según nuestra lógica tan limitada). Te invito a que al sufrir, abraces la esperanza en Cristo y descanses al recordar que nuestra vida está bajo Su tierno cuidado y bondadoso control.

¿Cómo ves a Dios obrando en medio de las circunstancias dolorosas? Aquí te comparto algunas recomendaciones para llevar estas verdades a la práctica:

  • Escribe una lista de versículos bíblicos que puedas recordar durante la prueba.
  • Habla con una persona madura que pueda apoyarte en este proceso.
  • Si no eres tú quien sufre hoy, ¿conoces a alguien que esté sufriendo? Agenda al menos 3 maneras prácticas en las cuales le puedes ayudar (además de orar) o mejor aún: contáctala y pregúntale qué necesita y cómo puedes acompañarle en su dolor.
*Te animo a leer y memorizar Romanos 8:38-39.

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Artículo escrito por Reyna Orozco Meraz para el Ministerio Aviva Nuestros Corazones ® www.avivanuestroscorazones.com

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Una maestra de Su Palabra

 

Una maestra de Su Palabra


Si continuamente tienes deseos de conocer más a Dios, estudiar las Escrituras, te aplicas a ello y arde en tu corazón el compartir con otras lo que aprendes para que ellas también sean atraídas al Señor y se conviertan en Mujeres de la Palabra… pudiera ser que Dios te esté preparando para ser maestra. De hecho, todo creyente debe estar involucrado de cierta forma en enseñar, tenga un llamado específico o no a hacerlo (Mt. 28:20, Heb. 4:12).

Los consejos del mundo sobre el arte de enseñar son muy diferentes a los que Dios presenta en Su Palabra, reflexionemos sobre los aspectos importantes de una Maestra de la Palabra según la Biblia.

Si eres maestra de la Biblia para tus hijos, el grupo de niños en la iglesia, otros grupos de mujeres de tu iglesia local, si enseñas en tu ciudad, estado o país o incluso internacionalmente, es muy importante considerar lo que dicen las Escrituras respecto a su enseñanza, aprendamos del Maestro de maestros (Lc. 6:20).

Te invito a visitar cada versículo de los puntos siguientes para adquirir más riqueza del consejo de Dios, es la mayor riqueza de este artículo, por favor estúdialos.

El enfoque principal siempre debe ser Dios.

Nuestro objetivo y ambición debe ser agradar a Dios (2 Co. 5:9-10).

Debemos procurar diligentemente, esforzarnos y hacer todo lo posible para presentarnos a Dios aprobadas, manejando con precisión Su Palabra (2 Ti. 2:15).

Mantengamos el asombro, respeto y temblor ante Su Palabra. ¡El Señor puede girar su cabeza en tu dirección! Él mira el espíritu contrito y humillado (Is. 66:2).

Cristo tenía la habilidad de sorprenderse (Lc.7:6-9) ¿Le sorprenderemos?, pidamos que nos encuentre llenas de fe al escudriñar, estudiar y enseñar Su Palabra.


La motivación debe ser servir y equipar el cuerpo de Cristo.

Una maestra bíblica existe para capacitar, edificar, traer unidad y crecer. (Ef. 4:11-16). Por eso es importante la actitud, ser paciente y compasiva con los estudiantes, alguien que se llena de ira fácilmente, o es impaciente, explosiva, falta de entendimiento, puede hacer más mal que bien. Cuida tu carácter, una maestra sabia, una maestra del bien deberá amar y valorar las almas.

No es sabio ser negligente y descuidar los dones de Dios, debemos reflexionar en ello y usarlos para Su gloria (Ro 12:6-7, 1 Ti. 4:13-14).

En todo tiempo debemos mostrar integridad, ser ejemplo de buenas obras, pureza de doctrina y dignidad (Tit. 2:7).

Hay un juicio más estricto para quienes enseñan Su Palabra. Oremos que seamos encontradas fieles (Stg. 3:1).

Nuestro mensaje debe estar siempre alineado a las palabras de Jesús (1Ti. 6:3-5).

El interior y exterior debe reflejar un corazón recto.

Debemos ser ejemplo, humildes (la falsa humildad es en realidad arrogancia), recordar que todo es por gracia, prefiriendo a los demás, no exigiendo reconocimiento sabiendo que absolutamente todo proviene de Él (1 Co. 15:10).

Conservar un corazón contrito y humillado (Sal. 51:17).

Vivir de continuo en la Palabra, con sabiduría, enseñanza, amonestación, con agradecimiento y alabanza (Col. 3:16).

Llenas de sabiduría, presentando a nuestras estudiantes como maduras en Cristo (Col. 1:28).

Ser obedientes y respetuosas de la autoridad establecida por Dios (1 Ti. 2:12, 1 Co. 14:34-35).

Enfocadas en seguir a Jesús hasta el final y enseñar lo mismo a otras (Jn. 1:37).

Te invito a buscar continuamente retener la palabra fiel, considerar importante el memorizar escrituras, para que seas capaz de exhortar con sana doctrina e incluso refutar a los que contradicen (Tit. 1:9). Recuerda que toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia (2 Ti. 3:16).

Busca que la audiencia esté comprometida para que en todo Dios sea glorificado (1 P. 4:11). Procura aprender cómo realizar con excelencia tu tarea, reflexionando y buscando siempre lo más importante.

Toma Viaje de los 30 días a través del Manifiesto de una Mujer Verdadera, pide a Dios que te transforme en una #MujerDeLaPalabra y así enseñarla a otras.

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Artículo escrito por Reyna Orozco Meraz para el Ministerio Aviva Nuestros Corazones ® www.avivanuestroscorazones.com

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