UN SALMO QUE NO TIENE ESPERANZA
Un salmo que no tiene esperanza por Paul David Tripp
Reseña del libro Esperanza en medio del dolor
Reseña del libro Esperanza
en medio del dolor
Por: Reyna Orozco Meraz.
¿Cómo conservar la esperanza en medio del sufrimiento, enfrentando dolor crónico o de las duras circunstancias que nos hacen sentir atrapadas y no cambian? Quizá tú o alguien a quien amas está enfrentando lo inimaginable y parece no existir esperanza. ¿Qué hacer?¿Qué decir? ¿Cómo ayudar? Leí este libro en cuanto fue publicado, fue un regalo que desconocía cuánto necesitaba, pensé que ya estaba experimentando «suficiente dolor» pero no tenía ni idea del que vendría después a mi vida (y ¡quizá aún me falte!). Dios me estaba preparando (y lo sigue haciendo).
«Esta esperanza es un ancla firme y confiable para el alma...» Hebreos 6:19
Espero que tú también encuentres ánimo en el libro «Esperanza en medio del dolor» (disponible ya en español y en inglés), escrito por Kristen Wetherell y Sarah Walton. Las autoras han sido de inspiración y aliento para mi, pues me han apuntado a Cristo y Su Palabra. Cuando ves sus fotografías, jóvenes, hermosas y sonrientes, no te imaginas ni por un momento los oscuros valles que han tenido que atravesar (¡y que aún siguen caminando ahí!). La sabiduría y madurez que han adquirido en la tormenta les ha equipado para consolar. La primera vez que escuché a Sarah hablar, no podía parar de llorar. Dios la usó de una forma inesperada para traer esperanza y consuelo a mi alma. El dolor te hace sensible al sufrimiento de los demás.
El libro, no es un testimonio de su pasado, de su «milagro de sanidad» o «una colección de anécdotas de una prueba superada», sino es un relato continuo de cómo siguen aferrándose a la esperanza que da el Evangelio en medio del dolor y la enfermedad.
Es necesario que aprendamos a poner nuestras circunstancias a la luz de la Palabra, para verlas con los ojos correctos y que sometamos nuestras vivencias ante el gran panorama divino, sobre todo las dolorosas. Sin una teología correcta del sufrimiento no podremos resistir, seremos movidos de un lado a otro, en pensamientos y sentimientos, sin tener un ancla firme que nos sostenga en un mar de inestabilidad.
Si necesitas recordar cómo aferrarte al Evangelio en medio del sufrimiento (físico o emocional), este libro es para ti. En 30 reflexiones bíblicas cortas, ellas abren su corazón de una manera transparente, cruda y vulnerable sobre las pruebas que han enfrentado, al mismo tiempo que la esperanza de Dios las ha sostenido.
Varios recursos populares y no bíblicos sobre la enfermedad, terminan por hacerte sentir más triste al decir mentiras como estas: «si no sanas es porqueno tienes la suficiente fe para sanar», «no has orado/ayunado lo suficiente», «todo depende de tu actitud y las ganas que le pongas», «tan sólo visualízate sana». Contenidos seculares de «autoayuda» te hacen promesas huecas de que «todo estará bien» y «pronto pasará». Al sufrir, no necesitas más cosas con las cuales desilusionarte, necesitas que te hablen con verdad.
Estoy agradecida de que tengamos recursos sobre el sufrimiento que sean bíblicos y prácticos. Fui exhortada a ser fiel a pesar y del dolor y en medio de él, de manera cálida y empática. En sus páginas encontramos no solo una historia sincera o un listado de consejos prácticos, sino verdades fuertes para sostenernos en medio de lo caótico.
Al ser llevada directo a la Palabra, a través de escritos cortos y digeribles, encontrarás reflexiones bíblicas, preguntas y oraciones breves, así como un espacio para que puedas escribir tus propias meditaciones (tipo «diario»). Serás reconfortada, comprendida y retada a no negar, ignorar o desperdiciar tu sufrimiento, sino usarlo y rendirlo todo para la gloria de Dios. Te animo a leer o compartir este material a personas que están experimentando dolor, sobre todo por enfermedad (temporal o permanente).
Te comparto algunas frases del libro:
- Lo que necesito, y lo que tú necesitas, es la verdad acerca de Jesucristo, porque nuestro sufrimiento solo tiene sentido cuando nos vemos a nosotras mismas a la luz del evangelio. Y solo así podremos vivir con esperanza.
- La realidad es que el dolor físico o emocional, especialmente cuando es crónico, tiende a eliminar las máscaras que solemos usar, dejando nuestros corazones al descubierto y amenazando nuestra autosuficiencia.
- Cuando somos humilladas y dependemos completamente del Señor mientras atravesamos nuestro desierto, Él nos enseña a recordar, incluso en tiempos de comodidad y abundancia, que lo que más necesitamos no es nuestra propia fuerza o sabiduría, sino Su fidelidad y Su poder.
- El dolor nunca es placentero, pero nada puede compararse al dolor de una eternidad sin Dios. Así que mi dolor hoy es solo una pequeña muestra de aquello de lo cual he sido salvada. ¿Cuánto más podremos captar la hermosa y gloriosa promesa de una eternidad con nuestro Salvador, libre de dolor, cuando tenemos un recordatorio diario de aquello de lo cual hemos sido salvadas?. Esta verdad del evangelio es tu seguridad y confianza cuando las presiones del sufrimiento parezcan demasiado grandes e imposibles de soportar.
- Necesitamos el evangelio de Dios para sufrir bien. Lo necesitamos cada día, y nunca más que cuando la vida duele. Mientras más lo entendamos, y mientras más lo recordemos, más precioso será para nosotros. Sin el evangelio, el sufrimiento no tiene sentido (¡y este libro tampoco!). El evangelio es lo único que puede transformar nuestro sufrimiento.
1 Lee sus artículos en español en los enlaces de autoras de los blogs Mujer Verdadera y Maestra Verdadera de Aviva Nuestros Corazones. También hay una serie de 3 días en Revive Our Hearts disponible en inglés, cuando esté disponible en español, la encontrarás en el podcast de la página.
2 Esperanza en Medio del Dolor. Poiema Publicaciones por Kristen Wetherell y Sarah Walton Medellín, 2018.
3 Posición 225 en Kindle.
4 Posición 579 en Kindle.
5 Posición 2299 en Kindle.
6 Posición 593 en Kindle.
7 Posición 555 en Kindle.
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Artículo escrito por Reyna Orozco Meraz para el Ministerio Aviva Nuestros Corazones ® www.avivanuestroscorazones.com
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¿Cómo mantener la esperanza en medio del dolor?
¿Cómo mantener la esperanza
en medio del dolor?
Por: Reyna Orozco Meraz.
Es más fácil escribir sobre el dolor cuando ya ha terminado. Cuando solo es un recuerdo distante, y la herida ya cicatrizó. Cuando parece una historia lejana y ya disfrutas tu «tan añorado final feliz». Pero, ¿cómo mantener la esperanza cuando se está en medio de la aflicción? ¿Cómo seguir adelante cuando todo duele tanto? ¿Cómo enfrentar otro día cuando prefirieres ya no vivir? ¡Confiando en Cristo! Es la única manera. Es en medio del dolor cuando debemos retener la fe y la esperanza, pues es cuando más se necesita. Justo ahí estoy, ¿Y tú?
Abraza las verdades de la Palabra de Dios
No le deseo a nadie visitar ese pozo frío, lleno de confusión, desilusiones, pérdidas, escasez, lágrimas, enfermedad, confusión y soledad... ¿Por qué permite Dios que pasemos por pruebas tan intensas y que seamos asfixiados por situaciones que sentimos no podremos superar?
¿Por qué te abates, alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, pues he de alabarle otra vez por la salvación de su presencia. Salmo 42:5 LBLA.
Se dice que si no has experimentado circunstancias difíciles, sólo sigas viviendo. En este mundo caído, seguramente tú o alguien que amas se encuentra sufriendo hoy. Esto es lo que puedes hacer: Prepararte. Abraza las verdades eternas de la Palabra de Dios, quien sostendrá tu vida cuando sientas que tienes rota cada parte de tu cuerpo, alma o corazón. Anima a tu alma a esperar, alabar y confiar en Él.
Sabes de lo que hablo si ya has llorado en ese solitario y oscuro lugar, donde piensas que el sufrimiento jamás se irá. Hay pronósticos que no son fáciles de digerir. Una espiral de dolor físico que lleva al dolor emocional, y dolor emocional que te lleva al dolor físico. Cuando te preguntas, ¿acaso así será cada día de mi vida a partir de hoy? Sólo sigue viviendo. Aún cuando el fuego apremie, recuerda Su bondad.
Descansa en la soberanía de Dios
Pudieras preguntarte: «¿Cómo permanecer en pie cuando acaban de sepultar a mi ser querido? ¿Cómo mantener la calma cuando fui desalojado de casa y no sé si mi familia comerá hoy? ¿Cómo concebir que los malos parecen conseguir todo sin dificultad y yo no... aunque me he esforzado hasta agotar mis fuerzas y recursos? ¿Qué hacer cuando me acabo de dar cuenta que mi pareja me ha sido infiel? ¿Cómo reaccionar cuando mis hijos han cometido algo vergonzoso e inmencionable? ¿Cómo volver a confiar cuando me han traicionado y cuando los que se supone que deben amarme, me desprecian? ¿Qué hacer cuando mis anhelos son insatisfechos?, ¿cuando deseo tanto tener un hijo y la cuna permanece vacía?, ¿cuando quisiera casarme y sigo soltera? ¿Cómo pensar en el futuro cuando el pronóstico de mi enfermedad es permanente, terminal?»
En la vida, muchas respuestas a nuestras preguntas quedarán sin resolver. Muchos asuntos permanecerán como un misterio. Es por eso que si hoy te preguntas: ¿por qué? Es momento de recordar que puedes descansar en la soberanía de Dios. Sigue confiando.
No digo esto desde mi «lugar cómodo y feliz» Escribo estas palabras desde el horno que me tocó visitar y con lágrimas en los ojos. El dolor en mi cuerpo aún no pasa, si bien, sólo Dios sabe si terminará. Cuando siento el intenso calor de la prueba quemarme, recuerdo este versículo en Daniel 3:17
«Ciertamente nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiente; y de tu mano, oh rey, nos librará. Pero si no lo hace, has de saber, oh rey, que no serviremos a tus dioses ni adoraremos la estatua de oro que has levantado.»
Esas fueron las valientes y sabias palabras de Sadrac, Mesac y Abed-nego cuando el Rey Nabucodonosor se llenó de furor, y demudó su semblante contra ellos. Quiero ese tipo de fe. Aún si Él no respondiera como yo quisiera. Que Él me llene de esperanza cuando mi corazón esté triste y cuando el pronóstico terrenal es de un dolor que no se irá de este cuerpo mortal. Su gran misericordia y bondad sigue siendo suficiente para sostener mi vida en medio del dolor.
para que la prueba de vuestra fe, más preciosa que el oro que perece, aunque probado por fuego, sea hallada que resulta en alabanza, gloria y honor en la revelación de Jesucristo. 1 Pedro 1:7 LBLA
Anhelo permanecer fiel, que esa esperanza eterna me haga permanecer con los ojos puestos en Jesús y en la meta: una eternidad con Él. Él es más que un refugio y consuelo en la aflicción, Él lo es todo. Corramos a Sus poderosos brazos de amor, no hay otros que nos puedan sostener. La vida continuará con todo tipo de aflicciones imposibles de evitar, pero Dios es suficiente para acompañarnos en medio de todo.
Continuaremos enfrentando tormentas y pruebas, pudiéramos perderlo todo, pero nunca Su amor eterno, ¡nada ni nadie nos lo quitará!*. En Cristo, lo que define nuestra vida no puede ser arrebatado por ningún tipo de dolor o circunstancia. Su gracia es la que nos sostiene cuando nada parece tener sentido (según nuestra lógica tan limitada). Te invito a que al sufrir, abraces la esperanza en Cristo y descanses al recordar que nuestra vida está bajo Su tierno cuidado y bondadoso control.
¿Cómo ves a Dios obrando en medio de las circunstancias dolorosas? Aquí te comparto algunas recomendaciones para llevar estas verdades a la práctica:
- Escribe una lista de versículos bíblicos que puedas recordar durante la prueba.
- Habla con una persona madura que pueda apoyarte en este proceso.
- Si no eres tú quien sufre hoy, ¿conoces a alguien que esté sufriendo? Agenda al menos 3 maneras prácticas en las cuales le puedes ayudar (además de orar) o mejor aún: contáctala y pregúntale qué necesita y cómo puedes acompañarle en su dolor.
*Te animo a leer y memorizar Romanos 8:38-39.
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Artículo escrito por Reyna Orozco Meraz para el Ministerio Aviva Nuestros Corazones ® www.avivanuestroscorazones.com
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Cristo, mi ancla segura y constante
Esta la compartió conmigo una amiga, que ahora sufre. Ha tenido pérdidas de sus bebés, abortos involuntarios que han traído un gran dolor a su corazón, en su matrimonio y a su familia.
En momentos así no sé qué decir o qué pensar. No puedo imaginar cómo salen adelante las personas sin Cristo, sin esperanza.
Estoy agradecida de que ella sepa quién es su ancla en medio del dolor y la pérdida. Pienso y oro por las que aún no.
Todos tenemos y seguiremos teniendo momentos así, donde nada parece tener sentido.
Esta hermosa canción me ayuda aponer los ojos en el único lugar donde hay paz y esperanza. Espero te anime como me ha animado a mí o más. Si conoces otras canciones o himnos de este tipo te agradeceré los compartas conmigo. Gracias de antemano.
P.D. Anexo la letra original y una traducción al español (no apropiada para cantar, sino para alguien que no sepa inglés pueda saber de qué trata).



